Capibaras en Pereira, iguanas en Cartagena, 1.950 especies de aves en todo el país. Jugar golf en Colombia es también un tour de biodiversidad.
Actualizado: Abril 2026 · Por Pelecanus — Tour Operador de Golf en Colombia — Miembro IAGTO
La primera vez que un golfista internacional camina por el fairway del Club Campestre de Pereira, en el Eje Cafetero, suele detenerse a mitad de hoyo. No por la vista — aunque es espectacular — sino porque hay un grupo de capibaras pastando tranquilamente a 20 metros del green. Nadie los espanta. Los caddies sonríen. “Aquí viven”, te dicen.
Colombia no es un campo de golf con un poco de naturaleza alrededor. Es lo contrario: es naturaleza extraordinariamente densa con algunos campos de golf insertados dentro. El país es el segundo país más biodiverso del mundo después de Brasil — y tiene el número uno mundial en especies de aves, con más de 1.950 confirmadas. Jugar golf aquí incluye, casi sin quererlo, un tour de fauna.
Contenido de esta guía
Capibaras: los roedores más grandes del mundo
El capibara (Hydrochoerus hydrochaeris) es el roedor más grande del mundo. Adulto, puede pesar entre 35 y 65 kilos. Son herbívoros, sociales y semi-acuáticos — viven cerca de ríos, lagos y humedales. En Colombia, son especialmente comunes en los Llanos Orientales, en el Eje Cafetero y en varias zonas bajas del país.
Los encuentras en varios campos de golf colombianos porque los campos — con sus lagunas artificiales, sus fairways bien mantenidos y sus zonas de sombra — reproducen sin querer un hábitat ideal para ellos. Comen el pasto corto, beben del agua de las lagunas y buscan sombra entre los árboles ornamentales.
Dónde verlos
Club Campestre de Pereira (fundado en 1935; remodelado en 2023 por Alberto Valenzuela) es el más famoso por sus capibaras residentes. Es común ver grupos de 6–10 individuos pastando cerca de las lagunas del campo. Lagos de Caujaral en Barranquilla también tiene presencia regular. En los campos de los Llanos y Casanare, los encuentras incluso en tees de salida.
Los capibaras son completamente inofensivos. No atacan, no roban bolas, no hacen ruido. Pueden observarte con curiosidad durante unos segundos y luego seguir comiendo. La regla del club es simple: no los alimentes, no los toques, dales espacio.
Cóndores y gallinazos: los planeadores de los Andes
El cóndor andino (Vultur gryphus) es el ave voladora de mayor envergadura del mundo, con alas que alcanzan los 3,3 metros de punta a punta. Es el ave nacional de Colombia. Aunque es difícil verlo en los campos de golf cercanos a las ciudades, los golfistas que juegan en altitudes elevadas — La Cima, algunos campos de los Andes — pueden avistarlo planeando a distancia en los días despejados.
Más comunes son los gallinazos de cabeza negra y los gallinazos reales, que se ven en prácticamente todos los campos del país. Son rapaces carroñeras, inofensivas para el golfista, y parte del ecosistema natural. Observarlos subir en las corrientes termales sobre los fairways es parte del paisaje.
Las aves más coloridas: los campos son observatorios
Colombia tiene más de 1.950 especies de aves — más que cualquier otro país del mundo. Esta riqueza se traslada directamente a los campos de golf, especialmente en las regiones tropicales y cafeteras. Algunas de las especies que un golfista observador puede ver durante una ronda:
Tangaras multicolores (en el Eje Cafetero y Medellín)
Tucanes pequeños (arasaris, en zonas bajas y cafeteras)
Colibríes (todas las regiones; más de 160 especies en Colombia)
Carpinteros tropicales (bosque tropical y cafetero)
Aves rapaces: gavilanes, aguilillas, halcones (todos los climas)
Garzas (Caribe, lagunas de campos de costa)
Para un golfista que también sea aficionado a la observación de aves, un viaje a Colombia puede ser una doble experiencia — algunos clubes incluso tienen convenio con guías locales que pueden acompañar un round adicional como tour de aves.
Iguanas: las residentes permanentes del Caribe
En Karibana (Cartagena), Lagos de Caujaral (Barranquilla) y Club Campestre de Cartagena, las iguanas son parte del paisaje. Son grandes, de color verde o pardo, y se les ve tomando sol sobre rocas, bordes de búnker o en ramas bajas.
Son inofensivas. No se acercan al golfista, y cuando lo ven simplemente se alejan tranquilamente. Pero ofrecen excelentes fotos — especialmente a golfistas que vienen de climas templados y nunca han visto una iguana en libertad.
Monos aulladores y ardillas tropicales
En algunos campos cercanos a bosques tropicales del Caribe y del Pacífico — incluido el entorno de Karibana — se pueden escuchar (y a veces ver) monos aulladores. Su llamada característica es inconfundible, como un rugido grave que se escucha a kilómetros de distancia.
Las ardillas tropicales son más comunes y aparecen en prácticamente todos los campos del país. Más pequeñas que las norteamericanas, con colores rojizos o pardos.
Cómo convive el golf con la fauna
Los campos de golf en Colombia tienen una relación particular con la fauna por una razón simple: no pueden expulsarla. La legislación ambiental colombiana protege gran parte de la fauna silvestre, y la cultura local respeta la presencia de animales. Los clubes, en general, operan con la filosofía de “los animales estaban aquí primero”.
Esto significa que un campo de golf colombiano es también, de hecho, un pequeño santuario de biodiversidad. El uso de pesticidas es limitado, los humedales se preservan como zonas de juego pero también como refugio, y los árboles nativos reemplazan a los árboles ornamentales importados en muchos casos.
Para el golfista que viene de resorts de golf donde el paisaje está diseñado para verse perfecto pero carece de vida silvestre, jugar en Colombia puede ser sorprendente. Hay movimiento en cada arbusto. Hay sonidos en cada hoyo. Hay fauna.
Reglas básicas de convivencia
Algunas reglas que los clubes colombianos aplican o recomiendan:
• No alimentes a ningún animal, incluso si parece amigable. Cambia su conducta natural y puede crear problemas a largo plazo.
• Respeta las zonas de nidificación. Si una bola entra en un área donde hay nidos o crías, juega un drop lateral sin penalidad — los caddies te lo confirmarán.
• No toques iguanas ni capibaras, por tranquilos que parezcan. Son animales silvestres.
• Mantén distancia con las aves rapaces y los cóndores — no te harán nada, pero molestarlos los hace volar lejos y el resto del grupo se pierde la oportunidad.
• Trae cámara o teléfono con buena lente. Los mejores avistamientos pasan sin aviso.
Para muchos golfistas internacionales, la fauna termina siendo uno de los recuerdos más fuertes del viaje. Muchos regresan por ella tanto como por los campos. Colombia ofrece esa combinación que muy pocos destinos de golf en el mundo pueden ofrecer: un diseño Nicklaus de clase mundial, con biodiversidad real pasando por el fairway.
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